2015.
La Moraleja (Madrid).
Una mansión llevaba dos años en el mercado.
Sí, de las que si vas andando de una punta a otra de la casa, el reloj te dice que has cumplido el objetivo de pasos del día.
12 habitaciones, 14 baños completos, piscina cubierta, piscina al aire libre, gimnasio, pádel, tenis…
Que no te aburres.
Pues eso, dos años en el mercado, habiendo pasado por la gestión de hasta 15 inmobiliarias.
Unos meses con alguna agencia en exclusiva.
Otros meses con muchas agencias inmobiliarias a la vez.
Es lo que suelen hacer los propietarios cuando la desesperación aprieta.
Su precio: 5.900.000 €.
Un cliente al que le vendí un adosado en la Calle Mistral, en La Finca (Pozuelo de Alarcón, Madrid), le pasó mi teléfono a los propietarios de la mansión en La Moraleja.
Les propuse un plan, lo aceptaron sorprendidos e incrédulos.
Vendí su casa en 57 días.
Si quieres saber el precio, te lo cuento en persona.
Ellos siguen sin creérselo, aunque lleven meses con el dinero en la cuenta.
Crees que tu casa de lujo en Madrid vale una fortuna.
Probablemente te equivocas.
Vale más.
Mucho más.
Pero solo si sabes cómo venderla.
Porque si ese valor que tiene tu casa no se lo transmites a tus compradores, no van a ofrecerte lo que vale.
Te harán rebajas a diestro y siniestro.
Tu casa no será especial. Será otra más.
Competirás por precio, como si vendieras tu casa de lujo en El Rastro de Madrid.
Si apuestas por el valor, el precio no es tan importante.
Si el precio fuera lo importante, todos compraríamos el coche más barato.
O todos llevaríamos zapatos de 10 €.
La mayoría de las casas de lujo se venden mal, como si solo fueran un puñado de ladrillos y hormigón.
Hay quien pone unas fotos bonitas y espera.
Yo creo experiencias que hacen que los compradores adecuados vengan a ti.
No es magia, es estrategia.
Y sin conocimiento no la hay.
Identifico lo extraordinario de tu casa y lo amplifico.
Creo una narrativa irresistible para atraer las propuestas más suculentas.
Vendo historias que convierten a los compradores en fans de tu casa.
Personas dispuestas a pagar millones por vivir un sueño.
El resultado: vendes más rápido, a mejor precio.
Cualquier profesional que se precie no trabaja gratis.
¿Vas a confiar la venta de tu casa a un asesor que no valora ni su tiempo ni su dinero?
¿Si no se valora ni a sí mismo cómo va a saber valorar tu casa?
Valorar una casa de lujo va más allá de hacer en un folio un listado de lo que se está intentando vender alrededor de tu casa y hacer una media.
No me parece serio.
Para interpretar el mercado y saber destacar en él, hay que aprender a hacerlo.
Con conocimiento y experiencia hay evolución y aprendizaje.
Así te acercas a una buena venta.
Por eso no regalo valoraciones.
Firmas, me pongo a trabajar y vendo tu casa.
Es simple, pero no es gratis.
Porque sé lo que valgo y lo que ganas con lo que sé.
Hay otras muchas inmobiliarias de lujo en Madrid que trabajan gratis.
Si buscas algo gratis, este no es tu sitio.
Vendo mansiones.
Áticos de ensueño.
Propiedades exclusivas, con algo especial.
Casas con personalidad.
Sin horterismos.
Si crees que tu casa merece estar junto a las mejores de Madrid, demuéstramelo.
No acepto cualquier propiedad.
Ni a cualquier propietario.
Tú tampoco deberías elegir a cualquier inmobiliaria de lujo de Madrid.
Pero yo sé quiénes son tus compradores.
Qué y cómo buscan.
Y lo más importante: sé cómo hacer que paguen lo que tu casa vale realmente.
No sé si lo has leído antes, pero priorizo trabajar con nuevos clientes a los que he sido recomendado.
Mi tiempo es muy limitado, y esta decisión me ahorra mucho tiempo.
¿Hay posibilidades de que venda tu casa?
Sí.
Pocas, pero las hay.
No es imposible.
Si no lo intentas, no lo sabrás.
Llama ahora y solicita una entrevista.
Estudio tu caso y si tu casa me supone un reto y puedo dedicarle el tiempo necesario, voy a verte.
Nos conocemos, me cuentas tu historia y me enseñas tu casa.
Para ser el mejor en la venta de propiedades de lujo, cuido mis relaciones tanto como la venta de tu casa.
Si hay feeling, a vender se ha dicho.
Si no lo hay, es mejor no forzar.